Como decidimos bautizarnos “Perla Tejedora”

Cuando las ideas rondan mi cabeza pueden llegar a convertirla en un hervidero. Realmente siento como si dentro de mi cerebro hubiera agua hirviendo y cada burbuja fuera una idea, una se superpone a la otra. Este estado de ebullición se mantiene un rato, hasta que me tranquilizo y de la euforia inicial paso a analizar el asunto que me ha puesto a hervir.
Quienes hayan leído nuestra historia en la web (puedes hacerlo aquí: Nosotras) ya sabrán un poquito más de mi madre y de mí y de cómo hemos llegado aquí; pero hasta ahora no he compartido con nadie por qué decidimos llamarnos Pearl Knitter. Muchos me preguntan qué significa y cómo se pronuncia. La traducción sería “Perla Tejedora” y se pronuncia así: pel nita.

Cuando el tema lanero empezó a ocupar nuestras cabezas -manos, estómagos, sueños-  cada dos por tres nos quedábamos paradas porque no éramos capaces de dar con un nombre que nos gustara y que nos definiera.  Algún día contaré cuáles fueron las opciones que salieron, algunas no tenían desperdicio, pero ahora solo quiero quedarme con la elegida: Pearl Knitter.

¿Cómo tomamos la decisión? ¿Cómo saber que la decisión es la correcta y con la que te vas a sentir cómoda? Este fue nuestro proceso:

pearlknitter Típico brainstorming: que de típico tenía poco protagonizado por una madre y una hija, os lo aseguro. Todo lo que salió de aquellas lluvias de ideas solo llegó a un lugar: al NO.
pearlknitter Típica racionalización: obcecarse con un nombre por el simple hecho de que tiene “ñ”, sí, llegamos a encontrarle toda la lógica y toda la justificación a esa “ñ”, aun cuando te acuestas por las noches y sabes que no es para nada tu nombre. Incluso tuvimos un logo, no estaba mal, el diseñador le incluyó un “tejido a 8 manos”, que a la par que un guiño fue un intento de que aquello tuviera más sentido… Ya os podéis imaginar de qué iba con la “ñ” y las 8 manos.  Aquello no era para nosotras.
pearlknitter  Típica tortura a las ovejas: sí, claro, porque como trabajamos con lana era prácticamente inevitable que pensáramos en ovejas vestidas, desnudas, teñidas, y de mil maneras más. Pero no, nos encantan las ovejas, pero ellas no estaban destinadas a ser parte de nuestro nombre.

Tras esas etapas, y con la “Ñ” a cuestas me hice un par de preguntas en esos momentos de inspiración absoluta que te sorprenden cuando ni estás dormida ni estás despierta:

¿Hay algo de lo que no te cansas nunca? ¿Hay algo que sabes que te va a gustar siempre? Sí, y sólo se me vino a la cabeza una cosa: Pearl Jam. A otras lo mismo le hubiera salido el chocolate, no lo sé, a mí me salió Pearl Jam, mi grupo favorito. Ahí están, desde los 14 años escuchándolos, y me han acompañado durante todos estos años, y  no habrá vez que no los escuche que me quede indiferente. Aún recuerdo mirar atontada un poster que tenía colgado en mi habitación. Este:

Alive

“Alive”, así me sentí ¡VIVA! Y otra vez empezó a hervirme el cerebro en mitad de la noche. Y entonces ocurrió lo que ocurre cuando algo te gusta: de pronto todo adquiere sentido y ya no hay marcha atrás.

Y seguí haciéndome preguntas:
–          ¿Qué hace mi madre en este proyecto? Tejer y enseñarme a hacerlo cada día mejor.
–          ¿Qué tejemos? Perlas.
–          ¿Por qué perlas? Porque es una expresión que utilizo mucho, siempre en sentido positivo y para referirme a algo bonito, que me agrada o me gusta, algo que no tiene parangón.
–          ¿Quién es mi madre entonces? Una perla tejedora.
–          ¿Qué es lo que yo quiero ser? ¡1 Pearl Knitter!

Y me olvidé de todas las “ñ”, de todas las ovejas con nombre y del resto de opciones, lo tuve claro. Y no os miento cuando os digo que al aprender algo nuevo en el mundo tejeril me siento como en el poster de Pearl Jam, hay cierto parecido incluso.

Con semejante razonamiento mi madre no pudo objetar nada, lo que ocurre que su modestia la lleva siempre a no dejarse adular y no soportar cuatro verdades: que teje como nadie, que conoce trucos que otros no tienen, y que el esmero y el cuidado que le pone a cada diseño y a cada prenda y con la maestría que lo hace no es habitual. Y entre una cosa y otra a mí se me hace inevitable querer aprenderlo todo, y no solo eso: compartirlo con todo aquél que quiera aprender a tejer a todos los niveles. Esto es amor de hija, es inevitable, pero además de madre e hija somos Pearl Knitter, y funcionamos como un equipo. Estudiamos cada diseño, cada idea y cada patrón juntas.

Para que veáis que es cierto que nos parecemos al inspirador Alive de Pearl Jam os dejo una foto nuestra. Mi madre, la perrina y yo. Hace 10 años de esta foto, y me encanta porque está hecha en verano, nos estábamos mondando de la risa por algo y cuando ahora la veo me gusta imaginarme que si en ese 2004 nos hubiera visitado Marty McFly desde del futuro y nos hubiera contado que varios veranos más tarde íbamos a estar en estas aventuras laneras… No le hubiéramos creído ni un pelo.

Perla-Tejedora

¡Prometo foto actualizada de las tres!

¿Cuál es la conclusión de todo esto? Cuando haces algo de corazón, te sale de las tripas, te gusta, te desvela o te activa, ahí es dónde tienes que quedarte. Y nosotras estamos felices de ser Pearl Knitter.

¿Y vosotros? ¿Que historia se esconde detrás del nombre de vuestra marca o proyecto? Si no lo tenéis, está por llegar o aunque no se le espere ¿tenéis claro que nombre sería vuestra elección perfecta?

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