A raíz de la inminente puesta en marcha de nuestro Proyecto Final (tejer en grupo un jersey a partir de los conocimientos tejeriles básicos que hemos visto en las últimas semanas), hemos pensado que no está de más repasar los factores que influyen en la adaptación de un patrón a tu medida y a tu manera de tejer

¿Qué ocurre cuándo un patrón cae en manos de una tejedora? Hay diferentes maneras de enfrentarte a un patrón, tu decisión final de cómo vas a trabajarlo depende directamente del fin con el que lo vayas a tejer: puede ser para ti, para un conocido, para aprender… Por lo que puedes trabajarlo de alguna de estas maneras: 

  1. Seguirlo al pie de la letra, es decir: mismas agujas, mismo material, y seguir el paso a paso, independientemente de que el resultado cambie. Ya que puedes tejer el mismo nº de puntos, mismo nº de vueltas, y sin embargo obtener las mismas medidas o no.
  2. Adaptarlo a tu talla y tu manera de tejer. Trabajando la muestra y haciendo cálculos para que aunque tu nº de puntos y de vueltas sea diferente, consigas las mismas medidas propuestas, o bien aquellas que te interesa obtener.
  3. Interpretarlo y hacer modificaciones, creando un modelo diferente pero basado en “X” porcentaje de las indicaciones que te dan, con lo cuál podrán variar el nº de vueltas, de puntos, de aumentos o menguados, y también la apariencia final.

cómo adaptar un patrón

Si tu intención es aprender y poner en práctica una serie de conocimientos, quizás la opción más acertada sea la de seguir el patrón al pie de la letra. Si quieres tejer el jersey para otra persona o bien tu talla no se corresponde al patrón, la opción 2 es la que mejor te viene; siendo la opción nº 3 la que más trabajo implicaría a nivel de interpretación y adaptación, pues habría que modificar varios de los puntos del paso a paso.

Ahora bien, independientemente de la opción de trabajo que escojas para trabajar un patrón, hay factores que afectan directamente al proyecto, son los siguientes:

cómo adaptar un patrón

  • El material que utilices: grosor de las agujas y características de los ovillos. Puedes utilizar exactamente el material propuesto por el patrón, o bien otro similar o totalmente diferente. Todo esto afectará tanto al proceso como al resultado final.
  • Tu manera de tejer: esta es la clave de casi todo proyecto tejeril. Como hemos dicho en más de una ocasión cada tejedora es un mundo, por lo tanto una manera de tejer. Con los proyectos de nuestros Tejemos Juntas hemos visto como todas las participantes han tejido una misma muestra y todas han obtenido diferentes medidas, por lo tanto, en función de su manera de tejer el cálculo de nº de puntos y nº de vueltas varía. Tu manera de tejer se traduce en la tensión con la que tejas. Incluso una misma persona puede obtener distintas medidas según si teje un día u otro. En cualquier caso también por la experiencia que tenemos, observamos como la práctica tejeril está íntimamente relacionada con mantener una misma tensión con el paso del tiempo, progresando poco a poco en el conocimiento de una misma.
  • Tus medidas o las de la persona a la que vayas a tejerle el proyecto: este es uno de los factores más importantes cuando trabajas un patrón, hay todo un proceso previo para asentar las bases antes de empezar a tejerlo y que tiene los cimientos en lo siguiente: las medidas del patrón base en cms como orientación, y las de tu muestra tejida y las de la persona que vaya a lucir la prenda estos 2 últimos datos forman parte de la ecuación -regla de 3- que sirve para establecer el nº de puntos y nº de vueltas de tu proyecto.

Para que un patrón se convierta en un aliado en vez de un enemigo lo ideal es tomarlo como una “Hoja de Ruta, es decir, es como un mapa o un plano, de ahí que la mejor manera de utilizar un patrón sea interpretándolo, que precisamente es lo que haces cuando por ejemplo te vas de viaje y estás en una ciudad que no es la tuya: tienes un plano, ya sea del metro o de la ciudad, y a la fuerza, para poder moverte tienes que situarte. En primer lugar tienes que saber dónde estás, después saber a dónde quieres llegar, creando así tu hoja de ruta para conseguir tu objetivo.

cómo adaptar un patrón

Si extrapolamos la idea de que un patrón es como el plano que utilizas en un viaje tendremos que tener en cuenta lo siguiente:

  1. Tu equipaje ¿qué vas a llevar en tu maleta? Decide tus materiales, ¿vas a comprar los mismos ovillos que te indica el patrón? ¿vas a utilizar el mismo grosor de agujas? ¿Utilizarás materiales similares o diferentes?
  2. Tu destino – ¿para quién es la prenda que vas a tejer? Un patrón debe incluir las medidas en cms de la prenda en cuestión. Esas medidas son la base para que tú puedas calcular cómo tejerlo para obtener un resultado adecuado a las medidas que tú necesites.
  3. Tu brújula ¿cómo debes guiarte? Los gráficos condensan los elementos claves, por ejemplo: 24 vueltas = 40 cm de alto / 60 puntos = 30 cm de ancho. Es decir, que el gráfico resume la totalidad del patrón, y tenerlo siempre presente es la mejor brújula que puedes tener en tu viaje tejeril. Si el patrón base tiene “x” cms, con “x” vueltas y “x” puntos, esos datos son los que no debes perder de vista, porque ellos serán los que te den norte cuando tú adaptes el patrón a tu manera de tejer.
  4. Tu hoja de ruta ¿cómo vas a llegar a tu destino? Del mismo modo que si estuvieras en una ciudad de la que quieres ver 3 museos, y ves la mejor combinación de líneas de metro y horarios, y cuadras todas esas cuestiones para no perderte nada, tu proyecto tejeril requerirá de una hoja de ruta personalizada, en la que incluyes tus cálculos según tus materiales, tu manera de tejer y tus medidas.
  5. Tu cuaderno de bitácora: esto es un complemento a tu viaje tejeril que no es obligatorio, sin embargo recoger durante el proceso los errores que has cometido, los atajos que has descubierto, los trucos o las claves que has aprendido durante tu viaje, te ayudará para tu próximo destino, y no tiene por qué ser el mismo lugar, de las experiencias de nuestros viajes vamos aprendiendo y al próximo que elijamos, probablemente no cometamos los mismos errores, quizás decidas no ver 3 museos en un mismo día, quizás te des cuenta que es mejor comer en un restaurante autóctono que llevarte un bocadillo… Lo mismo ocurre con tus proyectos tejeriles, todo lo que aprendas con un patrón, todo lo que observes en el proceso de hacerlo se convertirá en conocimiento para tu próxima aventura.

Este es el método que yo utilizo para trabajar patrones, hacer de mi proyecto tejeril un viaje, decido mi destino (qué proyecto y para quién), mi equipaje (ovillos y agujas), llevo mi brújula (las medidas del patrón siempre indican el Norte), trazo mi hoja de ruta (cálculos y adaptación) y lo recojo todo en mi bitácora (observo, anoto y aprendo para el próximo proyecto).

En relación al Proyecto Final que vamos a tejer un montón de PearlKnitteras juntas, podemos ver el ejemplo en el mismo patrón tejido con 2 algodones diferentes, por lo tanto un nº de ovillos y grosor de aguja distintos , aunque hemos montado los mismos puntos, hemos hecho el mismo nº de vueltas y las medidas que hemos obtenido son prácticamente las mismas.

cómo adaptar un patrón

Esta idea bien nos sirve para entender y exponer cómo vamos a trabajar el proyecto para que desde el principio se cumplan varias de las máximas que persigue haber puesto esta iniciativa en marcha:

  1. Trabajar la autonomía y la seguridad en lo que al momento tejeril se refiere, es decir: nosotras os daremos las herramientas necesarias para que hagáis vuestra propia hoja de ruta.
  2. Perder el miedo a interpretar un patrón, con el paso a paso será muy sencillo y está pensado para aprender y sobre todo comprender cómo funciona el punto.
  3. Adaptar un patrón a tu medida (o la de quien tú quieras) y a tu manera de tejer.
  4. Decidir los materiales adecuados: con las indicaciones de los metros, peso y características de los ovillos que hemos empleado, podrás optar entre comprar cualquiera de las opciones que os daremos: hay 9 combinaciones de colores diferentes, pero son 3 calidades de algodón distintas, esto afecta al nº de ovillos y también al grosor de las agujas, por lo tanto es el mejor ejemplo que os podemos dar para que vosotras mismas comprobéis que 1 mismo patrón puede ser tejido con materiales diferentes y obtener el mismo resultado.

Porque muchas veces pensamos que con aplicar una regla de 3 es suficiente para adaptar un patrón, eso está bien, es una herramienta más, y por supuesto veremos como usarla, pero saber y conocer cómo todos los factores que hemos visto influyen en la puesta en marcha de un proyecto, te lleva directamente al camino de la autonomía tejeril, al conocimiento, a la combinación perfecta entre destreza, habilidad e intuición, y a partir de ahí a tejer más y mejor

¿Y tú? ¿Cómo lo ves?

¿Te animas a ver cada proyecto tejeril como un viaje?

¿Crees que este simil es acertado y que ayuda a la hora de perderle el miedo a la interpretación y adaptación de patrones?

¡Te espero en los comentarios!

 

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