Porque muchas veces no puedo evitar pensar que tejer es como la vida misma, y es que tejer se ha utilizado como metáfora de la vida una y otra vez. Hoy comparto un viaje muy especial, uno que me gusta recordar cuando la prisa, la urgencia o una meta, parece apoderarse de mí. Quizás a ti también te sirva esta breve lectura. 

La primera vez que leí Ítaca de Kavafis, no tendría ni 18 años, fue mi segundo profesor de Fotografía en Blanco y Negro (porque la primera profesora de foto fue mi madre), el que me obsequió con este poema cuando notó que me obsesionaba con los resultados en vez de disfrutar de lo que podía aprender; fue un regalo para toda la vida.

Por eso hoy me apetece compartirlo contigo, porque quizás a ti, que has llegado a este blog porque quieras aprender a tejer, o porque ya sabes y quieres aprender cosas nuevas o recordar lo que ya sabías, haya algunos momentos en los que tejiendo también el resultado te haya cegado, y eso puede que te lleve al abandono, o a la desesperación, o a no querer deshacer, o a no disfrutar de todo lo que puede darte…

Quizás ya conozcas Ítaca y  volver a leerlo te venga bien. Para mí es sencillamente genial.

ÍTACA

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,

pide que tu camino sea largo,

rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,

o al airado Poseidón nunca temas,

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones y a Cíclopes,

ni al fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano

en que con placer, felizmente

arribes a bahías nunca vistas;

detente en los emporios de Fenicia

y adquiere hermosas mercancías,

madreperla y coral, y ámbar y ébano,

perfumes deliciosos y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;

visita muchas ciudades de Egipto

y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Más no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.

Sin ella el camino no hubieras emprendido.

Más ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.

Rico en saber y en vida, como has vuelto,

comprendes ya qué significan Las Ítacas.

Konstantino Kavafis. 

tejer es como la vida misma

Ítaca ha aparecido en mi vida una y otra vez de mano de personas importantes para mí, uno de mis mejores amigos grabó un vídeo recitándolo para que lo viera siempre que quisiera, una de las mejores profesoras de Arte que he tenido lo compartió con todos los alumnos el primer día de clase… Yo misma lo he compartido con personas que me importaban.

Compartirlo en el blog de Pearl Knitter es otra manera de continuar la cadena, porque aprender a tejer me llevó a crear el blog, a partir de ahí mi viaje a Ítaca me ha llevado a aprender muchas cosas, a conocer mucha personas increíbles (online y offline). Yo estoy disfrutando de este viaje y quizás a ti también te sirva.

¿Conocías Ítaca?

¿No crees que cuando empezamos un nuevo proyecto tejeril a veces nos obsesionamos con el resultado y no disfrutamos del proceso? 

Hoy, me encantará leerte, saber qué piensas y cómo lo vives, pues aunque no te hablado de una técnica tejeril, ni de un punto en concreto, sí que he compartido contigo un trocito de mí, y de alguna manera, si estás aquí y me has leído tú formas parte de mi Viaje a Ítaca.

¡Te espero en los comentarios!

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