Llevo algún tiempo dándole vueltas a algo, es algo un poco abstracto, o quizás no. Tiene que ver con el punto, con enseñar a tejer a otros y con la intuición. Todo eso mezclado con el mundo en el que vivimos hoy, con mil estímulos, mil maneras de aprender, y otras tantas formas de compartir. Dentro de esa amalgama de posibilidades yo a veces me siento paralizada, y hoy pongo en orden mis pensamientos a través de este post. 

Si quieres ser tejedora no existe una formación reglada para serlo. Cuando decides aprender a tejer tienes varias maneras de hacerlo: puedes ser autodidacta (hoy es más fácil que nunca), puedes apuntarte a clases presenciales, a cursos online, puede enseñarte un familiar o una amiga, etc; pero no hay una “Academia Oficial”.

Tejer es un conocimiento que se ha ido traspasando de generación en generación, eso conlleva tanto cosas buenas como cosas que, no es que sean malas, pero están ahí. Este tema me ronda la cabeza desde hace mucho, y me ha llevado a tener grandes dilemas. Pero me atreví a escribir sobre ello tras leer el libro de la tejedora portuguesa Rosa Pomar

En la introducción ella viene a decir que aprendió a tejer gracias a una prima mayor que ella, y que cuando decidió dedicarse profesionalmente a este tema, investigó y se dio cuenta que su manera de tejer no se correspondía con lo que leía en los manuales, o cuando veía tutoriales en You Tube. Bien, eso me hizo sentir muy identificada

Quien nos acompañe en Pearl Knitter desde los inicios, como quien lo hace de manera reciente, de un vistazo en mi web ve claramente que yo he aprendido a tejer con mi madre, para mí una tejedora excepcional, e independientemente de mi visión, una tejedora experta y profesional, por los años de experiencia que la avalan y porque realmente se dedica y se ha dedicado profesionalmente a trabajar como tejedora. 

¿Pero cómo aprendió mi madre? Mi madre tiene una de las cualidades de tejedora que más admiro, y que yo, después de algún que otro disgusto, he asumido que no tengo: la intuición. Para mí hay muchas maneras de tejer, pero tejer de manera intuitiva me parece una de las más especiales, y que después de estos años, puedo afirmar que no todas las tejedoras poseen esa virtud.

¿Dónde veo reflejada la intuición a la hora de tejer?

Para mí la intuición en punto se refleja  en hechos como los siguientes:

  • Crear diseños desde prácticamente la nada: mi madre coge unas agujas y unos ovillos y no necesita ni bocetos, ni apuntes, ni nada, está todo en su cabeza y sale solo. Llevo años viendo que es así.
  • Sacar puntos a ojo, mi madre ve un punto tejido y mirándolo ya sabe si hay un surjete doble aquí o allá, si son puntos deslizados, si tiene vueltas cortas… Hace pruebas y lo saca, sin más. No le gustan los gráficos, de hecho funciona mejor mirando una foto que un gráfico detallado.
  • Saber cómo va a responder una fibra antes de tejerla. ¡Cuántas veces no he ido con una idea en la cabeza y me la ha desmontado en un santiamén! 
  • Calcular los puntos y las vueltas en un periquete, da igual que sea 1 jersey, 1 chal, o la prenda que se te ocurra. Quien la haya visto en acción en las clases presenciales lo sabe, la he visto calcular los puntos a más de 10 tejedoras, cada una con una prenda diferente. 
  • La intuición va ligada a ser resolutiva, en todos los trabajos una de las características que se valoran es que seas resolutiva, eso significa que encuentras las soluciones a los problemas prácticamente sobre la marcha, no te quedas paralizada. La tejedora intuitiva resuelve los problemas al tejer conforme los encuentra, los de sus propias labores y los de las demás. 

A estas alturas te podrás imaginar lo que significa tener una compañera de trabajo con todas estas cualidades. Yo no soy una tejedora intuitiva, yo necesito mi tiempo. Sin embargo, creo que tengo otras virtudes. Y esto me ha hecho dar muchas vueltas al tema de la enseñanza, a cómo lo planteamos nosotras y las ventajas e inconvenientes que nos hemos encontrado como equipo por cómo hemos aprendido a tejer cada una. 

Hay muchas maneras de aprender (y enseñar) a tejer, y todas me parecen lícitas, todas aportan algo bueno, y seguro que cada visión de cada maestra tejeril conlleva un ingrediente que la hace única.

Pero yo he aprendido con una tejedora intuitiva, para mí es un gran ejemplo a seguir, pero la intuición se tiene o no se tiene, y no puedo obsesionarme con conseguirla, lo ideal es enfocarte a encontrar tus propias virtudes en relación a tejer. Sobre todo si como nosotras, nos dedicamos a enseñar a otras personas, que para mí es una responsabilidad total

Obvio que sé que no estamos enseñando a operar a corazón abierto, aunque sé que tejer ayuda y contribuye a tener mejor salud. 

Enseñar a tejer a otras personas conlleva compromiso, responsabilidad y conocimiento del mundo que nos rodea. ¿Por qué y para qué? Para que esa persona que deposita la confianza en ti pueda el día de mañana defenderse sola, ser autónoma y tejer libremente. 

Tener todo esto tan claro nos ha llevado a mi madre y a mí a unir la tradición y la intuición con el mundo actual. Eso significa que no nos podemos quedar en lo que nos hace sentir cómodas, a veces, es necesario salir ahí fuera y ver, conocer y estudiar otras maneras de hacer. 

Voy a poner un par de ejemplos básicos para que se entienda lo que quiero decir: 

  • Para nosotras “bloquear” una prenda, es “asentar”, así es como lo decimos en casa, así es como lo dice mi abuela. Si a mi abuela le digo que voy a bloquear una prenda me mira raro. Si nosotras, mi madre y yo, enseñamos a tejer a otras personas, y lo hacemos además online, es importante que empleemos los términos más comunes.
  • En mi casa “entolamos”. Sí, “entolar”. Y te estarás preguntando qué eso qué es. “Entolar” para nosotras es una manera de unir piezas. Estoy segura de que si te digo “costura invisible” o “Kitchener Stitch” ya sabes de lo que te hablo.

 

No sé si se ve de manera evidente que el camino que hemos tomado no es fácil, han sido muchos días, muchas horas y muchas conversaciones, las que mi madre y yo hemos tenido; y ambas hemos llegado a la misma conclusión: nos complementamos.

Yo veo que por ser de 2 generaciones diferentes aprendemos y enseñamos de formas distintas. Podríamos habernos quedado en nuestra zona de confort, y simplemente trasladar el conocimiento de la manera más fácil, sin embargo hay caminos que son cuesta arriba y a la vez son reconfortantes.

A día de hoy nos reímos de cómo nos enfrentábamos a nuestros primeros patrones. Imagina la situación: la tejedora experta enseña a tejedora novata, la experta no ha necesitado nunca seguir un patrón, o un esquema, la novata si no le dan todo mascado no sabe por dónde seguir.

¿Puedes imaginarlo? Hemos pasado por todo tipo de aventuras, y finalmente lo hemos conseguido: nuestros patrones, nuestros tutoriales y cursos son muy cercanos, son comprensibles y quienes tejen con nosotras aprenden y tejen sus prendas de principio a fin.

Tengo la sensación de que hemos podido unir la intuición y la tradición con la actualidad y la manera de aprender/enseñar en los días que vivimos. Eso me hace sentir bien.

E igual que hay términos o conceptos que cambiamos para utilizar los más comunes, también tenemos otras premisas que no vamos a cambiar, por ejemplo:

  • Nuestros patrones están redactados en español. Si algún día decidimos dar el salto al mercado internacional entonces tendremos que traducirlos, pero no los vamos a redactar con términos ingleses, porque aunque a veces cuesta bautizar o encontrar la palabra adecuada en español, creo que es importante mantenerlo y no dejar que se pierda. 
  • Nuestros patrones no incluyen tallas estándar, es decir, siempre habrá unas medidas de las que partir para que toda tejedora pueda adaptar el diseño, pero no quiero tener que encorsetar nuestros diseños en XS, S, M, L y XL. Esto es un tema del que escribiré pronto en el blog, porque me da para hablar largo y tendido. Sencillamente, si el punto es flexible y tiene la capacidad de adaptarse ¿por qué voy a limitarlo? Prefiero dar las herramientas para que todo el mundo sepa adaptar (se puede, ya contaré cómo). 

Creo que hay cosas que definen la seña de identidad de cada maestra. Pero eso no significa que no abarquemos otros ámbitos o que no nos interesen. 

Por ejemplo nuestro hábitat natural son las agujas rectas, tanto mi madre como yo aprendimos con rectas y con el método inglés, sin embargo tejer con circulares y en continental nos permite diseñar de otra manera, además de otras virtudes relacionadas con la postura al tejer, o evitar tener que hacer costuras.

Yo podría haberme quedado en las agujas rectas, pero no, quise aprender, y mi madre me enseñó. Ahora decidido según el proyecto qué técnica y qué agujas me convienen más

 

Creo que con estos ejemplos se ha entendido por donde voy. Lo que quiero decir es que al no existir una formación reglada, ni una academia con su programación didáctica para enseñar a tejer, todo lo que hacemos quienes nos dedicamos a esto, es construir entre todas unas bases. 

Muchas veces soñé con crear una Escuela de Tejedoras, donde el diseño y todos los entresijos de este mundo estén cubiertos con asignaturas/programas/proyectos. En esa escuela no daríamos clases solo mi madre y yo, habría todo un claustro de tejedoras, todas con algo en común, pero estoy segura de que cada clase, o cada asignatura sería impartida de manera diferente, y eso es lo que haría grande la Escuela que yo me imagino. 

Hace más de 1 año dibujé en mi mente lo que cariñosamente llamo “La Bauhaus de la Calceta”, hoy puedo decir que estoy rozando con los dedos la realidad de mi sueño, pronto pondremos en marcha la escuela que he imaginado, el lugar donde ocurrirán las cosas que soñé, y no puedo estar más emocionada e impaciente. 

Cada paso que doy estoy más cerca de que sea algo tangible. ¿A ti te suena igual de bien que a mí?

Y esto es lo que quería contar hoy. Quería hablar de las diferentes maneras de enseñar y aprender, son ricas y variadas porque no existe una formación reglada, eso para mí es precisamente algo más a nuestro favor, porque nos permite crecer e investigar y no limitarnos a esto es así o de tal manera. 

Para mí la intuición es un don, pero también lo es la paciencia, el ser capaz de trasladar el conocimiento de una tejedora a otra. Desde un planteamiento creativo cualquier enseñanza es un gusto, y en esas ando: trabajando mucho en lo que no que aún no se ve, pero que pronto estará disponible para todas

Me encantaría que como siempre compartas tu punto de vista en tu espacio: los comentarios del blog, ya sabes que me encanta leerte y contestarte. Y cada aportación hace que quien aterrice aquí se lleve un algo más en su mochila tejeril. 

¿Y tú? ¿Eres una tejedora intuitiva?

¿Qué piensas de las diferentes maneras de enseñar y aprender?

¿Utilizas algún término especial como los que nosotras utilizamos (entolar, asentar…) con el que sorprendernos?

¿Crees, como yo, que en la variedad que encontramos hoy está precisamente nuestra mayor riqueza?

¡Te espero en los comentarios!

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